«Un puñetazo minimalista que radiografía sin moralina el no future de la generación post-11S de 2001. El hijo bastardo de Brett Easton Ellis y Douglas Coupland en noventa y siete polaroids y un epílogo que son como una glacial esquela mortuoria sobre los logros de la sociedad de la opulencia» (Juan Cervera, Rock de Lux)