Un libro que propone la resignificación integral de la menopausia desde el autoconocimiento, la autonomía y el buentrato, rebatiendo sus prejuicios y estereotipos.
Un día como otro cualquiera en la Colombia contemporánea nace un niño con el don de supremo la inmortalidad. En medio de un relato que se lee casi sin respirar, su vida dará mil vueltas: es arrebatado de los brazos de su madre, educado por monjas y curas, vivirá en orfanatos, con clanes de pandilleros, matones, narcotraficantes y chamanes, siempre en busca del sentido de la vida y de una explicación de su divino regalo.
A medio camino entre la fantasía y la hiperrealidad, entre el realismo mágico y el relato social, El inmortal es uno de estos extraños libros capaces de describir a la sociedad a través de la imaginación y condensar un mundo fabuloso en unas cuantas páginas. El resultado es una novela tan tierna como espeluznante y, sin duda, otro salto adelante en la carrera literaria de Sergio Álvarez.
Del desmoronamiento del franquismo hasta la victoria del PSOE: fachas, ultras, socialistas, conspiraciones, obispos y monarcas. Todos los protagonistas de un periodo histórico que fue el reflejo de las contradicciones de un país que despertaba al cambio sin resolver las deudas con su propia historia.
«Yo celebro que Emma Bovary ?ha escrito Vargas Llosa? en vez de sofocar sus sentidos tratara de colmarlos, que no tuviera escrúpulo en confundir el cul y el coeur, que, de hecho, son parientes cercanos, y que fuera capaz de creer que la luna existía para alumbrar su alcoba.»