Una historia llena de ternura —ilustrada por el premiado Rafael Yockteng— en la que descubriremos que cada uno tiene sus formas y que es importante no olvidarlo
Un cuento sobre los deseos y las expectativas, que nos recuerda que la imaginación es una gran compañera de viaje y que el mejor destino es aquel donde nos esperan nuestros amigos para seguir jugando
«A vista de pájaro, el Sáhara es un territorio que, en tiempos prehistóricos, fue arrasado por una horda de dragones en vuelo bajo. El ejército pasó a fuego medio continente antes de ir a fallecer al confín del mundo, hundido en ese precipicio sin fondo que conduce al último hogar de la derrota. En un momento hubo vida y un día, de repente, todo lo que pudo ser verde había desaparecido. Solo algunos animales, los más salvajes, los más finos, como el escorpión con el cuerpo de melaza o el escarabajo que engendró el sueño de Kafka, fueron capaces de sobrevivir sobre el páramo vacío, donde la soledad es la primera ley y ver salir el sol cada día un regalo con sabor a condena». Moçambique no es un libro de viajes al uso. Ricardo Martínez Llorca recurre a sus vivencias y recuerdos para presentar la vida en este país del sur de África, donde el tiempo transcurre a otro ritmo y sus gentes aprenden a buscarse la vida en un mundo que se ha olvidado de ellas. Moçambique no solo es un retrato desnudo, también observamos en sus páginas el pesode la tradición y el impacto que tiene la luz en los viajeros que se adentran en sus ciudades.