La escritura de Isabel Botero es un hallazgo: directa, sutil, heredera de una tradición que nos habla del interior de los personajes a través de sus recorridos por el mundo.
Con prosa breve y compleja, Villarraza rescata palabras en desuso, invita al lector a recorrer el pasado y sostiene un equilibrio singular entre la elegancia, lo cotidiano y un humor que lo desarma.
Sus cuentos transforman escenas y situaciones comunes en territorios donde lo absurdo se vuelve posible y, a veces, inevitable.
"En los animales aparecemos caricaturizados y es la caricatura artística lo que más nos ayuda a conocernos. El animal sirve para criticar, para ver al sesgo ciertas cosas desagradables" Juan José Arreola