Edgardo escribe poniendo el cuerpo, por eso sacude, por eso conmueve. En estos relatos la palabra no está exhibida: es un fluido más que corre de acá para allá, entre la nada más banal y lo más misterioso del universo.
El encuentro entre un niño y un anciano mago. Una novela fascinante, divertida y emocionante, que mezcla el humor melancólico de Isaac Bashevis Singer con la fantasía y los ecos de la mejor tradición popular.
Seguramente alentado por tantos años de amistad y porque siempre fue un entusiasta de mi obra fotográfica, Guillermo Gasió me insistió en que yo escribiese mis memorias.