Vivian Sleiman reivindica una vez más la necesidad de que la mujer tome el control sobre su vida y no deje en manos de nadie el poder de influir sobre su bienestar físico y psicológico.
«Bárbara nos conduce hacia su órbita más personal. Allí donde destila la estructura de su ser [...] Ser especial no es una tragedia ni mucho menos, y eso nos lo hace saber con contundencia. Bárbara nos revela, en cambio, ser decididamente feliz. La vida es una euforia que debe ejercerse de forma implacable, parece decirnos. [...] Este libro es una invitación a asomarnos en su espejo más nítido y una contraseña de luz para entenderla y entendernos a través de ella. Sus páginas poseen una honestidad que conmueve y que sirve, a la vez, para demoler los cansados estereotipos que hay a propósito de los niños especiales».L P