La crisis económica ha dado nuevos aires a los enemigos del mercado, que a diestro y siniestro aseguran que el origen de nuestros males estriba en que hemos sido demasiado libres y que ahora necesitamos más Estado. Se vuelve a proclamar, como hizo Sardá i Salvany hace más de un siglo que “el liberalismo es pecado”.
Un libro fundamental para comprender la transformación radical del panorama político donde son las emociones y no la razón las que dictan los términos del debate