Milena Busquets practica en estos diarios una escritura de pinceladas impresionistas y logra que de lo cotidiano, de lo en apariencia anodino, emerja la epifanía.
Elegante y delicada como un haiku, evocadora y sensorial como un largo viaje: el exitoso retorno a la narrativa contemporánea de la autora de La elegancia del erizo.