Desde 2010, las relaciones entre Cataluña y el resto del Estado parecen haber quedado bloqueadas en un infinito pantano de incomprensión mutua, insatisfacción y conflicto. Para Miquel Iceta, la visión unitarista que de España tiene el PP y la voluntad separatista de una mayoría del Parlamento catalán se retroalimentan mutuamente al tiempo que son incapaces de buscar (o sencillamente no quieren) una alternativa a un conflicto estéril que, en el mejor de los casos, desperdicia energías y, en el peor, comportará una confrontación en la que todos saldrán perdiendo. Los partidarios de la Tercera Vía, y en particular los socialistas catalanes, insisten en que no hay solución que no pase por la vía del diálogo, la negociación y el pacto. Y en que no hay atajos ni soluciones unilaterales ni caminos que pretendan desconocer la legalidad; no se puede olvidar que la sociedad catalana está dividida con respecto a la independencia casi a partes iguales. La Tercera Vía persigue mantener la unidad civil de los catalanes sin introducir un elemento de fractura de consecuencias imprevisibles. Se trata de mejorar el autogobierno y la financiación, y conseguir una participación eficaz en la gobernación del conjunto de España a través de las correspondientes instituciones de tipo federal. Una vía, en palabras de Ángel Gabilondo, “como convocatoria a todo un proceso de transformación de la mirada, una modificación, incluso, del alcance de los objetivos, que no quedan reducidos a lo más inmediato”.
Estos son los tiempos aterradores a los que Childers da vida en este libro: el increíble ascenso de los nazis y cómo lograron consolidar su poder una vez lo obtuvieron.
Un relato fascinante de cómo el Partido Nazi llegó al poder y cómo los fracasos de la República de Weimar y la miopía de los políticos alemanes permitieron que sucediera.
El populismo se asocia despectivamente a liderazgos carismáticos y adhesiones emocionales e identitarias. Fernández Liria analiza el populismo desde más atrás, desde los límites de la razón política en un mundo regido por una lógica de pertenencias
Provocador, paradójico, perspicaz y lenguaraz como acostumbra, Žižek pone su pensamiento filosófico al servicio de repensar el presente y soñar el futuro.