El filósofo francés nos insta a romper la tendencia a la autocompasión y al victimismo, algo que va contra el progreso que implica la modernidad, y que se acentúa en las nuevas generaciones.
Gibson muestra cómo la idea demonológica de la bruja se originó, creció y fue cambiando con el tiempo, pero no murió. Un libro brillante y perturbador sobre una historia que es a la vez antigua y moderna.
Una nueva y radical interpretación žižekiana de Hegel —el hombre y su obra—, un gigante de la filosofía que cambiará nuestra forma de pensar en la era poshumana en la que nos adentramos.