Este diccionario de lunfardo, con casi seis mil entradas, es el único que da cuenta de la etimología de los vocablos y resulta incomparable por su rigor científico, lo que redunda en una mayor claridad y facilita las búsquedas.La presente edición, corregida y aumentada, incorpora nuevas acepciones de términos ya registrados y añade voces que no contaban con registro hasta la fecha, como cachengue, ladri, roche, tarlipes y viejazo, entre otras.