No han cambiado demasiado las cosas desde entonces, aunque a partir de la organización nacional de 1853 y la capitalización de 1880, el centralismo fue ejercido ya no por la provincia de Buenos Aires, sino por el presidencialismo instalado ?no casualmente? a orillas del Río de la Plata.
Este libro recupera al pueblo revolucionario, a la bola, que vio su vida transformarse desde finales del Porfiriato hasta el momento en que el presidente Ávila Camacho anunció que la revolución había concluido