No han cambiado demasiado las cosas desde entonces, aunque a partir de la organización nacional de 1853 y la capitalización de 1880, el centralismo fue ejercido ya no por la provincia de Buenos Aires, sino por el presidencialismo instalado ?no casualmente? a orillas del Río de la Plata.
Vuelta de Obligado es historia y también es presente, en la medida en que constituye una metáfora a cañonazos de un conflicto que recorre toda la historia argentina: la alianza de los sectores del poder, de los sectores oligárquicos, con los intereses económicos, políticos y culturales de los poderosos de afuera.
MIGUEL MAURA. LA DERECHA REPUBLICANA
El republicanismo liberal-conservador de Maura cifraba su razón de ser en la participación democrática de todos los ciudadanos en la vida política.
Miguel Maura Gamazo (1887-1971), séptimo hijo de Antonio Maura, siguió los postulados liberales de su padre desde las filas del movimiento maurista. El intento fallido de regeneración de las instituciones democráticas de la monarquía de Alfonso XIII y la prolongación de la dictadura de Primo de Rivera le inclinaron hacia el campo republicano, donde participó activamente en la integración de los grupos conservadores en el nuevo sistema político. Sin embargo, su discutida labor como ministro en el Gobierno provisional de la República y el contenido que la izquierda imprimió a la Constitución de 1931 le empujaron a encabezar un proyecto alternativo.
Maura quiso hacer del Partido Republicano Conservador un instrumento aglutinador del voto moderado para favorecer la enmienda parcial del sistema, aunque no lo logró. Ya había aparecido la CEDA de Gil-Robles como la primera formación conservadora de masas. Miguel Maura se mostró muy crítico con las incomprensiones que, a izquierda y derecha, acabaron por impedir la configuración de la República como un régimen democrático inclusivo que asegurara una ordenada convivencia política.