Último reducto de la memoria y de los sueños: el cerebro, donde todo ocurre, pero también donde todo puede parar cuando se convierte en una casa a oscuras habitada por nada, nadie, nunca.
“Sus cuentos parecen callar u ocultar algo, siempre decisivo, que se materializa bruscamente después del final, como una revelación. Una narradora singular e intachable.”VICENTE BATTISTA