Ambiciosa, sólida, arriesgada: vuelve Sara Mesa con una novela en la que las pulsiones más insospechadas de sus protagonistas van emergiendo mientras la comunidad construye su chivo expiatorio.
Tras años de incertidumbre emocional, Frank Bascombe se encuentra instalado en una madurez relativamente feliz. Sigue trabajando como agente inmobiliario, ahora en la empresa que posee en Sea-Clift, donde se fue a vivir junto a su segunda esposa. Inesperadamente, ésta le abandona. Poco después descubre que padece un cáncer de próstata. Se resquebraja así su bienestar. De nuevo acompañaremos a Bascombe en sus travesías por las carreteras de Nueva Jersey, mientras hace balance de su vida. «No hay escape de la vida, hay que afrontarla en su totalidad», concluye Bascombe: ante la toma de conciencia del propio final intentará aceptarse a sí mismo y a los que le rodean, un proceso nada sencillo para alguien tan desligado de sus sentimientos. Un extraordinario cierre a una gran trilogía.
Un libro tan despiadado como lleno de humor y ternura que ofrece una imagen completa de la vida sentimental e intelectual de uno de los mayores exponentes de la literatura latinoamericana.