Jeanette vive en Miami y lucha contra la adicción. Hija de una inmigrante cubana, está decidida a aprender más sobre su historia familiar; una historia que su madre, Carmen, no le quiere contar. Por eso toma la decisión repentina de acoger a la hija de su vecino detenido por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas. Carmen, por su parte, todavía lucha con el trauma de haber dejado Cuba atrás, a la vez que procesa la complicada relación con su propia madre y trata de criar a una Jeanette descarriada. Jeanette, desesperada por hallar respuestas, viaja a Cuba para encontrar a su abuela y descubrir los secretos del pasado.
Desde las fábricas de cigarros del siglo XIX hasta los centros de detención actuales, Mujeres de sal es un retrato caleidoscópico de las traiciones –personales y políticas, autoinfligidas y cometidas por otros– que han dado forma a las vidas de estas mujeres. Una extraordinaria reflexión sobre las elecciones de las madres, el legado de los recuerdos y la valentía por contar esas historias a pesar de que hay quienes quieren silenciarlas.
A Hunter S. Thompson se le ha llamado el Jean Genet del Nuevo Periodismo: véanlo en este libro rodando y viviendo con los Ángeles del Infierno, los motoristas forajidos que siembran el terror a su paso. Durante una larga temporada Thompson anduvo con ellos y sobrevivió para contarlo: borracheras a tope, drogas a manta, peleas infernales, acoso y paranoia policial y de los lugareños, fiestas al ácido con los Alegres Pillastres de Ken Kesey, encontronazos con los radicales de Berkeley pese a la fallida función mediadora de Allen Ginsberg, que intentó hacerles tomar conciencia política. El método que Hunter S. Thompson utiliza al escribir ha sido llamado «periodismo gonzo», donde el reportero no es un observador inerte sino un participante central. Peligrosamente central en este caso. «Devastador..., una visión realmente ruda, sobrecogedora y sin embargo fascinante de sociología pop» (San Francisco Chronicle); «Soberbio y aterrador» (Studs Terkel).