En 1879, el autor de Guerra y paz y Ana Karenina, de cincuenta años de edad, llegó a creer que sus logros y su existencia carecían de sentido, sumiéndolo en un estado de dolor y desasosiego extremos que parecen conducirlo fatalmente hacia el suicidio.
Escrita en un periodo vital que marca un cambio en su trayectoria estética y lo deriva al ámbito religioso, Confesión relata esta crisis espiritual en una intensa y breve crónica sobre una búsqueda de la verdad que transformará su vida y su pensamiento. Un texto que, a las puertas de la muerte, refleja la profundidad de las reflexiones de uno de los grandes autores de todos los tiempos.
Con su despiadado sentido del humor, Naomi expresa espléndidamente el entusiasmo con el que la mayoría de los japoneses de las ciudades se enfrentaron a las «maravillas» de la cultura occidental.
Las diabólicas termina por poseer y envolver al propio lector, que resulta ser una víctima más de los «inocentes monstruos» femeninos que Barbey d’Aurevilly inmortalizó.