En la Edad Media hubo quien levantó catedrales de piedra para hacer de ellas la casa de Dios, pero fueron los maestros vidrieros quienes las convirtieron en auténticos sagrarios de color y luz.
Una extraordinaria novela sobre la utopía y la libertad, ambientada en una isla báltica de la República Democrática Alemana el año en que cayó el muro de Berlín.