En esta historia, un grupo de niños excepcionales tratan de salvar un mundo victoriano al borde del colapso. ¿Lo conseguirán?, continúa la historia de J.M. Miro, Monstruos Ordinarios.
Como lo supo hacer el Principito de Antoine de Saint-Exupéry, Agustín Corazonabierto nos enfrenta a nosotros mismos y nos pone el espejo delante, ese que nunca queremos mirar.