La geografía agreste –a veces casi primitiva– del sur del altiplano tocará la fibra sensible de los amantes de los lugares solitarios y desolados. Esta altiplanicie, que se extiende hacia el sur desde La Paz, está rodeada de majestuosos picos volcánicos, kilómetros y kilómetros de maleza y misteriosos salares blancos prácticamente desprovistos de vida que se pierden en el horizonte. De noche, la v...