
Un silencio de corchea
Tuvo una tía que de tan gorda aplaudía con la entrepierna y un abuelo que no podía vivir sin su acordeón. Un primo con el que interpretaban sinfonías por medio de eructos y un amigo que llegó a ser un guerrillero heroico. También hubo un director de orquesta que lo despreciaba y mucha gente que se dormía sin culpa mientras él ejecutaba piezas clásicas con su violín.
A partir de los recuerdos más ...
Tuvo una tía que de tan gorda aplaudía con la entrepierna y un abuelo que no podía vivir sin su acordeón. Un primo con el que interpretaban sinfonías por medio de eructos y un amigo que llegó a ser un guerrillero heroico. También hubo un director de orquesta que lo despreciaba y mucha gente que se dormía sin culpa mientras él ejecutaba piezas clásicas con su violín.
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