Bartolo, un osito muy regalón, no lograba sentirse feliz. Ni siquiera cuando todos los demás animales del bosque lo estaban. La solución a todos sus problemas vino del lado menos pensado: su mamá lo llevó a consultar al doctor Búho, que era muy sabio. Con la ayuda amistosa de la tortuga, el osito enojoso siguió al pie de la letra sus indicaciones: tres cucharadas de optimismo en jarabe; dos gotita...