Una entrañable celebración de la familia y del papel de la memoria en el desarrollo individual.
La protagonista viaja a Bulgaria en busca de los últimos hablantes del ladino, la lengua con ecos de Cervantes que nació a finales del siglo XV tras la expulsión de los judíos de España. «Más que la lengua de mi infancia, es la infancia de mi lengua.» Con una mirada atenta hacia el tiempo que se aleja, ...