«Con una triunfante convicción de fortaleza y el calor de la vida en un puñado de polvo».
El soñador ve amanecer antes que el resto del mundo, pensaba Oscar Wilde. Y así soñaba la muchachada de las décadas 60 y 70 del siglo pasado. Entonces el mundo estaba convulsionado. Los estudiantes se tomaban las calles: en Mayo del 68 en Francia, contra la guerra de Vietnam en Estados Unidos, en Tlatelolco c...