Una guía para tu desarrollo emocional
Todos tenemos heridas de infancia que hemos aprendido a callar, a esconder o a minimizar. Sin embargo, dejamos de lado lo más importante: aprender a sanarlas.
Sin darnos cuenta, las manifestamos con destapes de rabia, tristeza o ansiedad y reacciones exageradas, cuyo origen no entendemos bien, y que son «gritos» de aquel niño dolido que busca atención y recono...