A pesar de su mala fama, la capital rumana es una ciudad dinámica, animada y divertida donde los vestigios del comunismo conviven con el capitalismo más desenfrenado y las soporíferas fuerzas de la UE se encuentran con las pasiones de los Balcanes. Muchos viajeros pasan solo una o dos noches en la ciudad antes de ir a Transilvania, pero sus buenos museos, parques y modernos cafés bien merecen algu...