El gran Roberto Fontanarrosa solía decir que la música de fondo de su vida era el relato de los partidos de fútbol. Miguel Bossio podría embanderarse con esa afirmación.
El lector tiene en sus manos un abanico de cuentos desplegado por las selecciones clasificadas a Rusia. La excusa perfecta para jugar limpio e intentar entretener antes, durante y después de cualquier Mundial. Y con ese objetivo ...