Pese a su prodigiosa riqueza, Mónaco dista mucho de ser la ciudad más bella de la Riviera francesa. El mundialmente famoso Montecarlo es, ante todo, una oda al cemento y al cristal. Presidido por elevados hoteles, yates descomunales y bloques de apartamentos que se alzan sobre las colinas como fichas de dominó, posee un trazado urbano aparentemente diseñado para confundir a los modestos peatones. ...