
Nunca nunca nunca quisiera volver a casa
Si caminar es una de las mejores maneras de conocer una ciudad, quizás tener sexo sea el mejor modo de conocer a sus habitantes. Con esta premisa el narrador recorre Europa y Estados Unidos escapándose, aunque sea por un rato, de un país en llamas y de algunas heridas personales.
En estas crónicas conviven sesiones de fisting con paseos por Eurodisney, salas de museos con bares de cruising, castil...
Si caminar es una de las mejores maneras de conocer una ciudad, quizás tener sexo sea el mejor modo de conocer a sus habitantes. Con esta premisa el narrador recorre Europa y Estados Unidos escapándose, aunque sea por un rato, de un país en llamas y de algunas heridas personales.
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