Tanto si se trata de piedras preciosas (diamantes, esmeraldas, rubíes o zafiros) como semipreciosas (aguamarina, cornalina, turquesa, sanguina, etc.), llamativas concreciones vegetales (ámbar, azabache) o animales (marfil, conchas), o bien creaciones del fondo del océano (perlas, corales), todas ellas están rodeadas de relatos mitológicos o bíblicos, de leyendas, supersticiones, fábulas de encanto...