Cuesta creer que la fuerza geológica que casi parte África en dos creó en su lugar estos paisajes tan serenos. Pero este pedazo del Gran Valle del Rift es, en su mayor parte, fresco y tranquilo, está alfombrado de bosque y regado por caprichosos lagos de agua mineral que cambian de color con su flujo de pelícanos y flamencos. Los bellos Naivasha y Elmenteita, con su halo forestal, son los más conc...