Desde su fundación en el s. XIX, Adís Abeba siempre ha parecido una mágica vía de acceso a otro mundo. Para las masas rurales etíopes era —y sigue siendo—una ciudad con las calles pavimentadas de oro; para los extranjeros su pone la puerta de entrada a un mundo antiguo y místico.
• Visítese el Museo Etnológico, que custodia magníficos tesoros.
• Mapas.
• Véanse los Con los restos de Lucy, una de...