Al menos dos generaciones de aficionados a la música en España llevan las canciones de Enrique Urquijo prendidas en el alma. Cosidas a conciencia, con hilo de cobre, pues veinte años después del fallecimiento del inolvidable músico siguen formando parte de sus vidas. Cautivó con una voz torturada, melodías infecciosas y letras de trago amargo, tan exacerbadamente honestas que el oyente reconocía e...