Una magnífica reflexión sobre los retorcidos y fantasiosos poderes de la memoria.
Tras más de sesenta años de ausencia, Elsa Medina Osorio aparece un día en La Desembocadura, el viejo caserón familiar, que reconoce enseguida por un inconfundible olor a papas con alcauciles y al que vuelve para celebrar una gran fiesta antes de morir. Tal vez ese olor, tal vez su fantasía, o tal vez las historiada...