Desnudo, púrpura y envuelto en esa fina película blancuzca a la que los médicos se refieren como vérnix caseoso, un recién nacido rompe el silencio en la sala de partos con su alarido y luego calla, casi en señal de respeto, mientras atraviesa la habitación con una curiosidad inenarrable, dejándose permear por este su nuevo mundo, y la pureza de quien, afortunadamente, no conocerá el mal hasta den...
Desnudo, púrpura y envuelto en esa fina película blancuzca a la que los médicos se refieren como vérnix caseoso, un recién nacido rompe el silencio en la sala de partos con su alarido y luego calla, casi en señal de respeto, mientras atraviesa la habitación con una curiosidad inenarrable, dejándose permear por este su nuevo mundo, y la pureza de quien, afortunadamente, no conocerá el mal hasta den...