E stamos tan condicionados por un entorno que inocula miedos y mandatos de cómo debemos ser que todos, en mayor o menor medida, perdimos contacto con nosotros mismos y en cierto punto nos convertimos en autómatas. A diferencia de lo que mucha gente cree, la verdadera felicidad no está en el tener, ganar, aparentar ni nada de eso –esos son mandatos–, sino que se encuentra en sernos fieles, vivien...