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Bogotá está cruzada por catacumbas. Algunas existen desde tiempos prehispánicos. Otras las socavaron los españoles para esconder el oro que robaron y para huir de sus enemigos. No todas guardan restos humanos. Las guerras civiles del siglo XIX sumaron galerías. La red que forman puede llevar a la cripta de un convento de clausura o a la estación de un metro que nunca funcionó. Kike la recorre co...